domingo, 7 de diciembre de 2014
¿Qué función desempeña actualmente la evaluación en el sistema educativo?
La evaluación es hoy quizá uno de los temas con mayor protagonismo del
ámbito educativo, y no porque se trate de un tema nuevo en absoluto, sino
porque administradores, educadores, padres, alumnos y toda la sociedad en su
conjunto, son más conscientes que nunca de la importancia y las repercusiones
del hecho de evaluar o de ser evaluado. Existe quizá una mayor consciencia de
la necesidad de alcanzar determinadas cotas de calidad educativa, de
aprovechar adecuadamente los recursos, el tiempo y los esfuerzos y, pro otra
parte, el nivel de competencia entre los individuos y las instituciones también es
mayor.
Quizá uno de los factores más importantes que explican que la evaluación
ocupe actualmente en educación un lugar tan destacado, es la comprensión por
parte de los profesionales de la educación de que lo que en realidad prescribe y
decide de facto el "que, cómo, por qué y cuándo enseñar" es la evaluación. es
decir, las decisiones que se hayan tomado sobre "qué, cómo, por qué y cuándo
evaluar". En general, uno de los objetivos prioritarios de los alumnos es
satisfacer las exigencias de los "exámenes". En palabras de A. de la Orden
(1989): "la evaluación, al prescribir realmente los objetivos de la educación,
determina, en gran medida... lo que los alumnos aprenden y cómo lo aprenden,
lo que los profesores enseñan y cómo lo enseñan, los contenidos y los métodos;
en otras palabras, el producto y el proceso de la educación... querámoslo o no,
de forma consciente o inconsciente, la actividad educativa de alumnos y
profesores está en algún grado canalizada por la evaluación".
Todos estos factores han llevado a una "cultura de la evaluación" que no
se limita a la escuela sino que se extiende al resto de las actividades sociales.
Concretamente, en nuestro país, la ampliación del ámbito de la evaluación
desde los resultados y procesos del aprendizaje de los alumnos hasta el propio
currículo (en sus distintos niveles de concreción), la práctica docente, los
centros, el sistema educativo en su conjunto, etc, ha dibujado en los últimos
años un nuevo escenario para las prácticas evaluativas, que se han desarrollado
a todos los niveles de manera muy importante.
1.- CONCEPTOS BÁSICOS Y FUNCIONES DE LA EVALUACIÓN
EDUCATIVA
1.1.- Clarificación de conceptos
Es importante, antes de abordar cualquier contenido de evaluación,
distinguir algunos conceptos fundamentales, tales como evaluación calificación y
medida. El concepto de evaluación es el más amplio de los tres, aunque no se
identifica con ellos. Se puede decir que es una actividad inherente a toda
actividad humana intencional, por lo que debe ser sistemática, y que su objetivo
es determinar el valor de algo (Popham, 1990).
El término calificación está referido exclusivamente a la valoración de la
conducta de los alumnos (calificación escolar). Calificar, por tanto, es una
actividad más restringida que evaluar. La calificación será la expresión cualitativa
(apto/no apto) o cuantitativa (10, 9, 8, etc) del juicio de valor que emitimos sobre
la actividad y logros del alumno. En este juicio de valor se suele querer expresar
el grado de suficiencia o insuficiencia, conocimientos, destrezas y habilidades del
alumno, como resultado de algún tipo de prueba, actividad, examen o proceso.
Se evalúa siempre para tomar decisiones. No basta con recoger
información sobre los resultados del proceso educativo y emitir únicamente un
tipo de calificación, si no se toma alguna decisión, no existe una auténtica
evaluación.
Así pues, la evaluación es una actividad o proceso sistemático de
identificación, recogida o tratamiento de datos sobre elementos o hechos
educativos, con el objetivo de valorarlos primero y, sobre dicha valoración, tomar
decisiones (García Ramos, 1989).
La evaluación, por tanto, se caracteriza como:
Un proceso que implica recogida de información con una posterior
interpretación en función del contraste con determinadas instancias de referencia
o patrones de deseabilidad, para hacer posible la emisión de un juicio de valor
que permita orientar la acción o la toma de decisiones.
Finalmente, deben diferenciarse los conceptos de investigación y
evaluación. Ambos procesos tienen muchos elementos comunes, aunque se
diferencian en sus fines:
- La evaluación es un proceso que busca información para la valoración y
la toma de decisiones inmediata. Se centra en un fenómeno particular. No
pretende generalizar a otras situaciones.
- La investigación es un procedimiento que busca conocimiento
generalizable, conclusiones (principios, leyes y teorías), no tiene necesariamente
una aplicación inmediata (De la Orden, 1989).
1.2.- Ámbitos de la evaluación
Tradicionalmente, la evaluación se ha venido aplicando casi con
exclusividad al rendimiento de los alumnos, a los contenidos referidos a
conceptos, hechos , principios, etc., adquiridos por ellos en los procesos de
enseñanza. A partir de los años sesenta, la evaluación se ha extendido a otros
ámbitos educativos: actitudes, destrezas, programas educativos, materiales
curriculares didácticos, la práctica docente, los centros escolares, el sistema
educativo en su conjunto y la propia evaluación. Esta extensión de la evaluación a otros ámbitos tuvo lugar en los Estados
Unidos a finales de los años 50 debido a circunstancias tales como: la crítica a la
eficacia de las escuelas públicas, la gran inversión dedicada a la educación que
exigía una rendición de cuentas (Accountability), etc. Por tanto, el campo de
aplicación de la evaluación se extiende a alumnos, profesores, directivos,
instituciones, la administración, etc. Y va a ser, precisamente, a raíz de la
extensión del ámbito evaluador cuando van a surgir una serie de modelos de
evaluación de gran relevancia.
bibliografìa:
http://www.uv.mx/personal/jomartinez/files/2011/08/LA_EVALUACION_EDUCATIVA.pdf
¿Cuáles
son los problemas más importantes que impiden una formación de calidad con
equidad?
Los sujetos de la educación en establecimientos penitenciarios presentan una gran
heterogeneidad debido a la diversidad de trayectorias de vida, educativas y laborales. En su 4
mayoría provienen de contextos de marginación, en los cuales la falta de finalización de la
educación básica y media 1
es un indicador más entre sus múltiples carencias. Aunque el
delito se encuentra presente entre los miembros de diversas clases sociales, los detenidos
en unidades penitenciarias tienen orígenes relacionados con pobreza y carencias de todo
tipo.
Sobre ese común denominador, importa considerar su pertenencia social en relación con su
carencia de educación, en tanto supone las condiciones de producción de subjetividad, que
son constituyentes de las posibilidades de inserción social y laboral de los sujetos. Esto
presume estilos específicos de ser y de relacionarse, dentro de los cuales el delito consolida
un nuevo circuito de exclusión.
Por otra parte, las personas privadas de la libertad, en tanto parte de la población de la
Educación de Jóvenes y Adultos, configuran un grupo social con necesidades educativas
específicas para el cual la educación puede ser un elemento primordial en la construcción
de alternativas de inclusión social, económica y política mediatas.
La caracterización del sujeto de la educación en establecimientos penitenciarios se realiza a
través de las siguientes sub-categorías:
- Características socioculturales de los internos.
- Características psicosociales.
- Salud
y adicciones.
- Trayectoria educativa.
- Actitudes frente a la propuesta educativa.
- Condicionantes de los alumnos frente a la situación de aprendizaje.
Referencia;
http://www.me.gov.ar/curriform/publica/ed_pen/pen_sv.pdf
¿QUÉ FUNCIÓN DESEMPEÑA ACTUALMENTE LA EVALUACIÓN EN EL SISTEMA EDUCATIVO?
La evaluación educativa representa una de las áreas más complejas en el campo de la acción docente. Sustenta que el propósito fundamental de la educación es verificar en qué medida los objetivos se han alcanzado. A partir de la evaluación, es posible estudiar el proceso enseñanza-aprendizaje; por ello, abordar la problemática de la evaluación, es encarar las fallas fundamentales de un sistema educativo.
En México, los resultados escolares del año 2000 difundidos por el Programa Internacional para la Evaluación del Estudiante (PISA), dirigido por la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), revelan las graves carencias que presentan los estudiantes en todos los niveles educativos.
Precisar con exactitud cuáles son las causas que han motivado el bajo nivel de aprendizaje del alumnado en México, pareciera ser empresa sencilla; sin embargo, dado que no existe en el país una cultura de evaluación, aquéllas que se han realizado hasta la fecha, están lejos de reflejar la situación real que prevalece en las aulas. Por consiguiente y dada su importancia, este es el tema que hoy nos ocupa.
El término evaluación se relaciona usualmente a la idea de medición; sin embargo, medir significa determinar la extensión y/o cuantificación de una cosa, en tanto que la evaluación implica valorar la información, a través de la emisión de un juicio.
En el ámbito educativo la operación de evaluar consiste en estimar su valor no material; evaluar hace referencia a cualquier proceso por medio del que alguna o varias características de un grupo de alumnos, profesores, materiales, programas u objetivos educativos, reciben la atención de quien evalúa, analizando y valorando sus características y condiciones en función de criterios o puntos de referencia para emitir un juicio relevante para la educación.
La evaluación deberá servir entonces, para reorientar y planificar la práctica educativa. Conocer lo que ocurre en el aula a partir de los procesos pedagógicos empleados y su incidencia en el aprendizaje del alumno, reorientando cuantas veces fuere necesario los procesos durante su desarrollo, es una de las funciones más importantes de la evaluación.
Por lo general, en el ámbito educativo se ha confundido siempre el evaluar con el medir; comprobar el rendimiento o cualidades de un alumno a través del uso de métodos específicamente cuantitativos, es una práctica común en la actualidad; sin embargo, la evaluación va más allá de las teorías y prácticas de medición psicológica utilizadas desde los años 60, las cuales daban respuesta a la realización de exámenes demandados por el sistema (Shmieder,1966; Stocker, 1964; Titone, 1966).
Cuando se evalúa a un sujeto, es imposible prescindir de observaciones y valoraciones subjetivas; evaluar cualitativamente en todas sus dimensiones a cada uno de los componentes del sistema educativo es interesarse por comprender la conducta humana desde el marco de referencia de quien actúa; es fundamentarse en una realidad dinámica y cambiante como la naturaleza misma del hombre.
Ahora bien, una de las concepciones más amplias y generalizadas que versan sobre el concepto de evaluación es aquella que entiende el proceso como una actividad que ejercen los profesores sobre sus alumnos. Para todos es conocido que para los docentes, evaluar es una actividad contemplada como obligación institucional y se abocan a su práctica porque tienen que informar ya que "no les queda más remedio"; para otros en cambio es aceptada con cierta complacencia dado que es una medida que les permite ejercer presión sobre los alumnos y mantener el orden en el aula. Pocos son en realidad los docentes que utilizan los resultados de las evaluaciones para mejorar su actuación frente al grupo. Por su parte, el alumno rechaza todo tipo de evaluación, ya que su práctica le resulta odiosa y frustrante, provocando que estudie solamente con la finalidad de aprobar el examen.
Al respecto cabe señalar que existen numerosas investigaciones sobre la evaluación del alumno, en contraste con la escasez de estudios sobre otros elementos que intervienen en la enseñanza tales como la evaluación de los docentes, los materiales, los programas y las organizaciones escolares por nombrar unos cuantos. Una investigación sobre el rendimiento de los alumnos, arrojará datos muy valiosos pero radicalmente diferentes a los que aportaría otra investigación relativa a los conocimientos y métodos empleados por los profesores. De ahí la importancia de evaluar todos y cada uno de los componentes del sistema escolar.
A pesar de la utilidad de la evaluación, hasta hoy resulta complicado organizar procesos evaluativos, dadas las trabas y los bloqueos impuestos a estas investigaciones, ya que los responsables de las instituciones o programas, saben que en ocasiones los datos son utilizados como elementos de poder político; en otros casos, cuando los resultados son desfavorables, simplemente no se difunden; asimismo, cuando existe viabilidad para la acción, sucede que quienes realizan estos procesos no están calificados para ello dada la falta de profesionalización docente para la evaluación y aplicación de instrumentos adecuados, así como a la ausencia de objetividad en cuanto a los aspectos que deben ser evaluados. En consecuencia, no hay avance y el panorama educativo permanece estático.
En orden de implementar acciones sustantivas en favor de la educación, será necesario conocer la problemática actual de la evaluación y subsanar sus errores recurrentes, entre los que se contemplan algunos de los siguientes:
- En las escuelas se mide, no se evalúa; se toma como parámetro una escala numérica para cuantificar alguna potencialidad del alumno, pero no resulta relevante la solución de problemas, la creatividad, el autodescubrimiento, los valores adquiridos, las actitudes y el desarrollo de hábitos, cuando en realidad todos estos aspectos deben ser tomados en cuenta.
- Solo se evalúa al alumno, quien se somete a exámenes calendarizados que evalúan conocimientos aprendidos, más no aprehendidos. A los resultados se les sitúa normalmente en una escala numérica o alfabética, otorgando una calificación que ha pasado por alto las capacidades individuales de los sujetos, el esfuerzo realizado o el contexto en el que se desarrolla el alumno.
- Se evalúan resultados (en realidad se califican), sin tener en cuenta si el instrumento de evaluación fue el adecuado o si el aplicador (profesor) supo transmitir correctamente las indicaciones; o bien, si el criterio utilizado para evaluar fue acertado. Asimismo se toma en cuenta que el alumno alcance la nota aprobatoria, sin considerar como lo logre (el acordeón en todas sus modalidades y la copia son las "técnicas" más utilizadas en estos casos); tampoco importan los medios empleados (tener presentes a los profesionistas inmorales que ponen precio a la calificación aprobatoria).
- Se evalúan solo los conocimientos observables y comprobables (aunque se hayan aprendido de memoria o se haya comprado un examen), cuando lo sustantivo es el desarrollo de competencias cognoscitivas, la adquisición de hábitos, actitudes, destrezas y valores, puesto que la fortaleza tanto de un individuo como de un país descansa precisamente en estos puntos.
- Se evalúa competitivamente puesto que los parámetros se encuentran comprendidos entre quien sabe más y quien sabe menos; quien corre más y quien corre menos; quien gana o quien pierde, sin tomar en cuenta que nada resulta tan dañino para el alumno, que la comparación constante. Evidenciar carencias frente a los compañeros de grupo, va en detrimento de la percepción de las posibilidades propias de pensamiento y acción, propiciando atribuciones de incompetencia. Es por ello que al evaluar se debe cualificar el grado de avance de cada niño, comparado con su propia condición anterior y no con relación a los demás compañeros de grupo, hecho que sucede frecuentemente en la escuela.
Sobre este punto señala Santos Guerra: "una de las ventajas que encierra el enfoque cualitativo es el de afinar la sensibilidad del evaluador ante los procesos, dado que el auténtico significado del proceso educativo reside en el análisis de todos los elementos que lo conforman".
En consecuencia, una de las medidas claves para el mejoramiento de la calidad en la educación, es reconsiderar los procesos de evaluación educativa a partir de la creación de instrumentos de evaluación pertinentes y su aplicación sistemática. Esta inquietud se ve plasmada en el Programa de Desarrollo Educativo 2001-2006 al señalar que la Política de Evaluación y Seguimiento, tendrá como objetivo principal evaluar y dar seguimiento al avance del aprovechamiento de los alumnos y a los factores que influyen en sus resultados, con el propósito de fundamentar el diseño de políticas y la toma de decisiones dirigidas al mejoramiento de la calidad y la equidad de la educación básica.
Entre las líneas de acción propuestas se contempla, en primer término, apoyar el establecimiento y la difusión del ejercicio sistemático de la evaluación escolar, como instrumento de diagnóstico y reorientación de las prácticas educativas en el aula y en la escuela.
Asimismo se reconoce que es necesario contar con evaluaciones confiables como principal fuente de información para conocer los avances y limitaciones del sistema educativo en su totalidad y poder actuar en favor de una educación de calidad. Por consiguiente, el jueves 8 de agosto de 2002, se puso en marcha el Acuerdo Social por la Calidad de la Educación, cuyo primer punto estratégico se aboca a la Creación del Instituto Nacional de Evaluación Educativa, como un organismo autónomo del gobierno federal, el cual establecerá estándares internacionales para evaluar todo el sistema educativo nacional, aunque cabe aclarar que las metodologías tendrán que ajustarse a la cultura y necesidades de la población.
De esta forma, la Revolución Educativa propone una revisión amplia e integral de los objetivos, procesos, instrumentos, estructura y organización de la educación en México, iniciando con la generación de espacios de reflexión y análisis derivados de evaluaciones transparentes y confiables, que permitan hacer de la Educación el Gran Proyecto Nacional que se contempla.
FUENTE BIBLIOGRÁFICA:
GIMENO, Sacristán José y Pérez Gómez Ángel. (1996 ). Comprender y transformar la enseñanza. 5° Ed. Morata: España.
Ibidem.
CAMACHO, Verónica. (2001). Personalidades juzgan el nuevo Instituto de Evaluación. En Revista: Educación 2001. Dic. 2001. Instituto Mexicano de Investigaciones Educativas, S. C. México.
LOZA, Jorge. (2000). Notas sobre la educación continua, abierta y a distancia. Universidad Autónoma del Estado de México.
SEP. (2001). Programa de Desarrollo Educativo 2001-2006. SEP: México.
EL FINANCIERO; diario. (2002). Evaluación mensual al sistema educativo. México. 09/08/02.
Leer más: http://www.monografias.com/trabajos11/adgefdf/adgefdf.shtml#ixzz3LFIaZOXE
LOS GRANDES PROBLEMAS MÁS IMPORTANTES QUE IMPIDEN UNA FORMACIÓN DE CALIDAD CON EQUIDAD
Este vídeo muestra algunos problemas claves de la educación, pero también generaliza a los maestros, se va mas en contra de como enseña un maestro, a como la sociedad actúa sobre la educación- https://www.youtube.com/watch?v=Q6zB65gwlpY
¿CUALES SON LOS PROBLEMAS MÁS IMPORTANTES QUE IMPIDEN UNA FORMACIÓN DE CALIDAD CON EQUIDAD?
Por Sylvia Schmelkes del Valle*
La educación ha perdido prioridad en la política pública nacional. En el Plan Nacional de Desarrollo 2007-2012, no aparece como prioridad, sino como tercer asunto en el acápite de Igualdad de Oportunidades. Durante el sexenio en curso, la atención que se le ha dado a los grandes problemas educativos, que son los de equidad y calidad, ha sido insuficiente y en muchos casos equívoca.
Los problemas de equidad se reflejan en hechos como los siguientes:
México sigue teniendo a una tercera parte de su población, casi la mitad de la misma mayor de 15 años, en situación de rezago educativo, es decir, sin haber concluido la educación básica. La educación secundaria sigue reportando niveles inaceptables de deserción (sólo dos terceras partes de los alumnos que ingresan en un año determinado la terminan en tres años), a pesar de que el nivel es obligatorio desde 1993. Las acciones tendientes a atender educativamente a la población adulta que tuvo la oportunidad de cursar su educación básica, para mejorar su calidad de vida, reciben progresivamente menores recursos de parte del gobierno federal. Sin embargo, el derecho humano a la educación es de todas las personas, por lo que sería de justicia elemental fortalecer esta actividad.
Las desigualdades socioeconómicas siguen explicando la mayor parte de las desigualdades en el acceso, la permanencia y, lo que es más alarmante, en el aprendizaje. Hay estudios recientes (Backhoff, 2011) que muestran que para que un niño pobre logre niveles de aprendizaje satisfactorios, es necesario que asista a una escuela a la que van niños no pobres. Esto en parte se debe a que los recursos de todo tipo (de infraestructura, materiales, didáctico, humanos) se siguen distribuyendo en forma opuesta a como debieran: se da más a los que de antemano se encuentran en una posición de ventaja socioeconómica, y menos a los que menos tienen. Esto tendría que cambiar radicalmente.
El curriculum sigue siendo uno mismo para todo el país, siendo que la diversidad cultural del mismo es enorme. Esto significa que la educación no resulta significativa para una proporción incluso mayoritaria de niños que no comparten las condiciones del alumno imaginario de clase media urbana a quien se dirige dicho curriculum. El resultado es el escaso aprendizaje y en muchas ocasiones el abandono de la escuela, precisamente de los sectores culturalmente más lejanos de la cultura de la escuela. El curriculum tendría que dejar de ser extrarregulado y prescriptivo, para dar lugar a un curriculum finalista, donde los resultados esperados de cada grado y nivel educativo queden claros, pero en el que se le deje en libertad a docentes y directivos para adaptar los procesos a las condiciones del contexto.
Los problemas de calidad, por su parte, se manifiestan parcialmente en los bajos resultados de aprendizaje que obtienen los alumnos en los ejercicios nacionales e internacionales de evaluación de los aprendizajes. En ellos resulta que una parte importante de nuestros alumnos (40% en la escala de lectura en 2009 de la prueba PISA) no obtiene las competencias consideradas necesarias para sobrevivir en la sociedad actual de acuerdo con parámetros internacionales (prueba PISA). Incluso evaluados con nuestro curriculum (prueba ENLACE), un porcentaje mayoritario (60% en español y primaria y 83% en español en secundaria) se encuentra por debajo del nivel básico. En gran parte estos problemas de deficiencias en la calidad de los aprendizajes se derivan del predominio en las aulas de un modelo pedagógico de corte transmisionista que se centra en el maestro, se dirige al grupo completo y privilegia la memoria sobre la comprensión y la crítica. Este modelo privilegia los conocimientos por encima de las habilidades y los valores. Los maestros tienden a reproducir la manera como ellos fueron formados, y desgraciadamente, siguen formándose de la misma manera. Habría que ir transformando este modelo transmisionista en un verdadero constructivista que convierte a los alumnos, individual y colectivamente, en agentes activos de su propio aprendizaje. En lugar de privilegiar, en este curriculum finalista, los conocimientos, habría que darle mucha mayor importancia a las habilidades básicas (escuchar con atención, hablar con precisión, leer con comprensión, escribir con eficacia comunicativa) y a las superiores de pensamiento (analizar, sintetizar, deducir, inducir, inferir, discernir), entre las cuales una de las más importantes es aprender a aprender y aprender a querer aprender. También habría que darle una importancia mucho mayor a la que actualmente se da en las escuelas y en las aulas a la formación para la convivencia y la ciudadanía democrática, es decir, a la formación en valores.
En el fondo tenemos un problema grave de formación inicial de los docentes, y deficiencias importantes en el desarrollo de los procesos de actualización y desarrollo profesional. El docente es el principal factor capaz de mejorar la calidad educativa (la calidad educativa no puede ser mayor que la calidad de los docentes, según dice el informe McKinzie[1]), por lo que parece indispensable priorizar una política docente congruente desde la selección de los aspirantes a formarse para ser docentes, pasando por su formación inicial, su selección para el servicio, su actualización permanente y su carrera docente, tal y como lo sugiere la OCDE en sus recomendaciones para México[2]. Estos docentes tendrán que poder trabajar en escuelas que cuenten con un liderazgo académico de su director, que gocen de cierto grado de autonomía para tomar decisiones, y que asuman la responsabilidad del mejoramiento continuo de su planta docente y de la calidad de la educación que imparten. Para ello, es muy conveniente que el sistema educativo considere la importancia de estructurar un sistema de apoyo de naturaleza pedagógica y vigilante de la equidad centrado en la escuela y cercano a ella, para lo cual parecería necesario profundizar en la descentralización educativa, que quedó trunca, para hacerla realidad en unidades más pequeñas y viables, con personal capacitado para atender las búsquedas de cada escuela singular para mejorar el aprendizaje de sus alumnos con equidad y pertinencia.
Hay muchas otras cosas que habría que hacer para volver a hacer de la educación una prioridad nacional y contar con las bases para realmente ir mejorando la calidad y la equidad de la base de nuestra pirámide educativa. Pero basten éstas para iniciar una reflexión sobre medidas necesarias y posibles. Es importante que la sociedad informada tenga la capacidad de proponer y vigilar la puesta en marcha de reformas de esta naturaleza. La sociedad también tiene que convertir a la educación de nuestro país, y a su mejoramiento con equidad, en una prioridad.
BIBLIOGRAFÍA:
sábado, 4 de octubre de 2014
Educacion Preescolar
Estamos acostumbrados a hablar de Educación Preescolar Básica, Secundaria, Medio Superior, Superior, Posgrado, etc. en donde asistimos desde los 4 años, sin embargo estamos omitiendo una parte muy importante en el desarrollo de los niños, la Educación Inicial.
La Educación Inicial es un programa nuevo que apenas está tomando fuerza en nuestro país, México. De hecho hay muchas personas que aún no han escuchado sobre este concepto; es por eso que en este marco teórico se pretende poner en claro el concepto, la historia, finalidad y centros de EI, basándose en textos que fundamenten lo que será expuesto a continuación.
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